miércoles, 23 de diciembre de 2009

1992.


La Granada de Papel, cómics desde Granada alrededor de los ochenta.
1992, el año “expo-olímpico”, me matriculé en la Escuela de Artes y Oficios de Granada y como todos los españoles me disponía a comerme el mundo bajo el poder el Cobi y la flecha de fuego, esa que encendió el pebetero olímpico, traía a mis espaldas Madrid, con su Movida y su Mecano, con su Scalextric y su Madrid Cómics de Gran Vía y, conmigo venía también, una vida juvenil de excesos y desparrame. Pero claro, echar el freno, incluso el de mano, es algo que a veces tenemos que hacer para no caer de bruces por el precipicio de los despropósitos, y ahí, el cómic granaíno me paró los pies y me dijo; ¡nene!, ¡aprende a ver!. Y en mi caso, el cómic granaíno fue, porque no podían ser todos a la vez, Rubén Garrido. A los pocos meses de estar en Artes y Oficios, Rubén "apareció" para impartir un curso, “La Historieta y otras narraciones gráficas” y a partir de esto, él, me enseñó a ver, me descubrió Bruguera, la otra Bruguera más allá de Mortadelo y Filemón, me mostró a Franquín en todo su esplendor, me “pasó” los Vampus, me ilusionó con Trinca y me mostró el Madriz, ese que me perdí viviendo una vida de locura discotequil. Y mucho más, muchísimo más y entre tanto bueno, me llevó de la mano hasta Joaquín López Cruces, Paco Quirosa y Carlos Hernández, y me presentó en el estudio que tenía en el Realejo a otro monstruo de los tebeos, al que quiero y admiro hasta conquistar Esparta si hace falta, el maestro Ozeluí.








Páginas homenaje que hice mientras estudiaba en la Escuela de Artes y Ocicios de Granada.